martes, 24 de abril de 2012

Aleix

Aleix ya está en este mundo de locos.

Nació el día D hora H que estaba previsto, fue muy puntual el muchachote.


Del parto (cesárea), mejor no hablar, puñetera epidural que no hizo efecto del todo. Al menos esta vez, mientras estaba en recuperación de la anestesia me trajeron al bebito y pude empezar a darle el pecho allí mismo.

Fue increíble, tenía una hora y media escasa y se enganchó al pecho como un campeón. Esa hora que estuvimos a solas en sus primeros minutos de vida fue 'mágico', ojalá el papá de la criatura hubiera podido estar allí con nosotros. Es maravilloso ver como un bebé no ha perdido el instinto de mamar y sabe perfectamente lo que ha de hacer. ¡Bravo por él!

De hecho Aleix lo hizo tan bien, no paraba de chupar aunque no salía más que calostro, y antes del tercer día ya me subió la leche. Aleix lo hizo muy bien y salió del hospital muy poco por debajo del peso inicial del parto. El mérito es todo suyo.

Y mi otra campeona, Laia, se portó genial durante los días de hospital, de hecho me decía adiós sin el menor indicio de que me echara de menos, ahí no era depresión postparto lo que me entró sino 'mi hija pasa de mi, le es igual que no me vaya a casa con ella'.

Laia además creció de golpe a mis ojos. Al estar mirando todo el día la carita del bebé, cuando la vi a ella de golpe la vi enorme, se hizo 'grande' de golpe. De hecho ha tenido un cambio increíble desde el nacimiento de su hermano, habla mucho más claro, te pide mejor las cosas, canta sola o le explica cosas a sus peluches, decide que ponerse para peinarse (grrrr), come mejor, duerme mejor, etc. 

Laia enseguida entendió que aquella cosita pequeña era Aleix y se olvidó por completo de mi barriga, de hecho no ha vuelto a hacer referencia a ella. Con su hermano es dulce y mimosa, es increíble ver como se acerca a su carita para acariciarlo muy suavemente o para darle 'un petó'. Aunque claro, hay que ir con cuidado porque se le tira encima a la que te descuidas y no controla su fuerza.


Bueno, así que ya somos 4 en casa y como podéis imaginar, de locos, con sueño y con un cansancio brutal... pero todos somos unos campeones, Aleix porque se porta muy bien y es un glotoncete, Laia porque ha aceptado muy bien a su hermano (aunque está más tonteta con nosotros), Xavi porque está ahí siempre que se le necesita y yo simplemente por ser la Central Lechera Asturiana y no parar la producción en 24h al día.

Pero es una locura bella, es una locura llena de amor, cada día con más paciencia, cada día con más ternura, cada día intentado ser más comprensiva con todos y cada uno de los individuos de esta familia, poniéndome en su lugar cuando necesitan realajarse, o necesitan desestresarse, o se quejan o cuando lloran por algo. A cambio ellos me brindan sonrisas que pagan con creces todos esos momentos.

Con una nueva vida entre nosotros, es increíble ver como el amor puede crecer de forma exponencial para poder dar a todos y cada uno de ellos lo que necesitan de tí...

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