Cuando una criaturita viene de camino necesitas espacio y sitio para dejar sus cosas, por no decir que necesitas un dormitorio entero donde esperas que tu hijo/a duerma algún día.
Laia duerme en su habitación pero casi todos los días acaba en nuestra cama... pero nosotros felices con el colecho.
Cuando llega el momento, en el fondo es un momento bonito, elegir dormitorio (siempre intentando que sea lo más práctico posible y que se aproveche el poco espacio que tienes en sus habitaciones), elegir colores de las paredes, perseguir a tu compañero para que pinte y ponga enchufes, elegir cortina... y elegir los vinilos.
Me encantan los vinilos decorativos, los hay que son autenticas preciosidades. Los vinilos para niños son geniales, divertidos y hacen que la habitación cobre vida.
A Laia le pusimos dos vinilos, la sirenita y el 'marti', éste es nuestro preferido.
A Aleix le hemos puesto un barco pirata que queda muy chulo.
Lo que no te dicen en ningún sitio es lo que cuestan de poner. En todos los vídeos lo ves super fácil, pues es mentira. Cuesta mucho que se peguen en la pared y tienes que tener una santa paciencia para ir poniéndolo muy poquito a poquito para que no se te vaya ningún trocito de vinilo al carajo, ¿qué les costaría ponerles un poco más de pega?, ni aplicándolo con secador se pegan bien.
Yo ya he probado tres casas diferentes (a través de Internet) y las tres igual de mal. Pero las tres muy bien a nivel de entrega y rapidez, todo se ha de decir.


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